Monday, April 23, 2007

Mímesis del Punto de Vista Aristotélico
En su "Poética" Aristóteles hace aquella famosísima definición del arte de la tragedia que dice:"Si se acusa a un poeta de no haber imitado las cosas tal como son en verdad, habrá de contestar que no, sino como tendrían que ser. Sófocles dijo que representaba a los hombres tal como tendrían que ser, y Eurípides, tal como son."
Los conceptos de poiesis y de mímesis son centrales en la teoría de Aristóteles. El primer término engloba a la poesía, la música y la danza, aunque es poco claro respecto de las artes plásticas. Se usa, más restringidamente, como arte verbal. El quehacer específico del artista, lo que lo define como tal, es la acción de mimetizar. Por su parte, la mímesis refiere al carácter modelizador de los sistemas artísticos. No es mera construcción imitativa, como la diégesis platónica, sino la elaboración de un modelo nuevo del mundo, obtenido en y mediante un proceso de deconstrucción y manipulación del código de la lengua regido por el código literario particular adoptado por el artista.
Para Aristóteles la diégesis simple y la diégesis mixta de Platón son subsumidas en una única categoría mayor, y por tanto, de los tres géneros usuales aceptados modernamente - el épico, el lírico y el dramático -, sólo habría dos grandes tipos justificables desde las fuentes griegas. La moderna lírica no existiría en este esquema. La narración supone que es posible mimetizar las mismas cosas narrándolas tanto en discurso indirecto, como hace Homero en su diégesis simple, o en una mezcla de discurso directo e indirecto, como en la epopeya de diégesis mixta. El segundo género aristotélico, el drama, corresponde a la diégesis a través de la mímesis y presenta a los mimetizados obrando, en acción, como en la tragedia.
Es claro que la imitación de cosas pasadas, presentes y futuras refiere a la imitación de una acción que se realiza mediante la elaboración de una intriga y de una secuencia discursiva. Esta importancia de la acción deja en un segundo plano tanto la "psicología" de los personajes, como el lenguaje empleado.
Para Aristóteles, la base del aprendizaje es la mímesis o imitación, que es connatural al hombre - incluso llega a decir en estas palabras que el hombre es un animal mimético -, por tanto, toda imitación produce un aprendizaje. Siguiendo con el razonamiento aristotélico, aprender agrada a los hombres, es decir, hay un componente importantísimo y es el placer, "ver" lo imitado, lo mimetizado, produce placer, y por esto a los hombres les agradan las artes. Pero también llega Aristóteles a dos consecuencias muy importantes: partiendo de una base real en el arte de la pintura, la persona retratada, pueden suceder dos cosas: que uno conozca a la persona retratada y al ver el retrato, la imitación, le produzca placer la misma imitación o la utilización de los recursos (pinturas, etc) O puede suceder que no se conozca a la persona retratada, en ese caso sólo podrá producir placer la ejecución de la imitación, la utilización de esos recursos. Esto podríamos aplicarlo a la tragedia pues, puede suceder que uno no conozca los hechos que acaecieron a Agamenón, por ejemplo, y en ese caso sólo pueda admirarse de qué bien ha utilizado el autos los recursos del lenguaje; o puede ser que sí conozca la historia, y en este caso pueda, no sólo admirarse de la utilización de tales recursos, sino además, admirarse de "qué bien" - o "qué mal" - ha imitado tales personajes (Agamenón) o hechos acaecidos.
Como vemos, la mímesis es un concepto muy importante para Aristóteles, sin el cual no concibe las artes.
Pero Aristóteles comprendió que "hay creadores literarios que no componen en verso, lo cual no quiere decir que de algún modo (consciente o inconsciente) no se sometan a convención", es decir, el verso es un artificio, una elaboración gracias a la cual nos damos cuenta de que estamos ante un tipo de discurso diferente del lenguaje común, una teoría desviacionista según la cual el lenguaje literario es aquel que supone un "artificio" sobre la lengua común. El mismo concepto de póiesis y poética como "construcción", es clarificador al respecto. Esto quiere decir, que el poeta imprime, sobre los hechos, personajes o acciones imitadas, su propio "artificio", pues es él quien compone el verso, y en tanto, imprime su "estilo" y su propia visión de los hechos. Aquí es pertinente el concepto de fábula, que en palabras de Aristóteles es "el más importante de estos elementos", la fábula es la "estructuración de los hechos", es decir, los hechos reales (la historia) son ordenados por el poeta, estructurados por él (ésta es la principal labor artística del
poeta), son fabulados, es decir, convertidos en fábula. Expliquemos esto un poco más, y tengamos en cuenta sus conexiones con la narratología actual, pues los términos de historia y fábula que ya aparecen en Aristóteles, serán básicos para toda la Poética posterior.
Por tanto la mímesis, o imitación poética, no es sencillamente una "imitación" de lo real, sino que es un "artificio", una "elaboración del poeta" sobre lo real, a la que además imprime su propio estilo.
Jean Pierre Frederick at 5:28 PM

Jorge Luis Borges, Poesía: Ideología del lenguaje yuxtapuesta a la filosofía "Cada palabra es una obra poética".
Jorge Luis BorgesCuando supe que había que hacer un ensayo de Borges, me di cuenta de la tarea que tenía en frente, es más, este fue el último tópico que elaboré. Sin embargo me di cuenta de lo transversal que ha sido su obra, ya que tanto en las investigaciones que hice del ahora vecino Kafka como en el próximo Goethe, hay aportes de Jorge Luis. Esto da cuenta de la importancia de la Obra del autor de Ficciones. Y desde el punto de vista del ponderado José Ortega y Gasset, no se desventaja.
Es mucho (demasiado) lo que se ha escrito acerca de Jorge Luis Borges. Quien en vida hizo de la Biblioteca platónica su morada, consume actualmente numerosas y reales, abarrotadas de notas y libros consagrados a su obra. Tengo la sospecha de que no hay día en que la prensa de habla hispana no inscriba su nombre. Y tengo la certeza de que no hay jornada de este mundo en el que algún escritor no pronuncie su gracia en el precario poema o desperdicie la oportunidad de confesar su presencia al acometer el cuento o conceder la inevitable entrevista. Como si sus múltiples declaraciones en contra de la inmortalidad fuesen su propia condena, Borges está destinado a padecer la fama que en parte le deparó la vida.
En cuanto al grueso de su poesía, recuerdo que en alguna oportunidad le oí decir a un amigo que Borges había escrito sus cuentos para que le soportásemos su poesía. La armadura del comentario denota inteligencia, pero es injusto. Desde Fervor de Buenos Aires hasta Los conjurados, Borges configura una poesía particular en el panorama de nuestra lengua. Se trata, a mi juicio, del testimonio de un hombre que en algún verso confesó ser un Alonso Quijano que nunca se atrevió a ser don Quijote. Es una poesía de referencias personales acerca de la única razón de su existencia, la literatura. No hay amor, no hay infancia, es cierto. Hay sólo recuerdos y libros.
En el prólogo a su Obra Poética 1923-1976, confiesa: "Tres suertes puede correr un libro de versos: puede ser adjudicado al olvido, puede no dejar una sola línea pero sí una imagen total del hombre que lo hizo, puede legar a las antologías unos pocos poemas. Si el tercero fuera mi caso, yo querría sobrevivir en el Poema conjetural, en el Poema de los dones, en Everness, en El Golem y en Límites. Pero toda poesía es misteriosa" (1) Uno de esos poemas conjeturales, es Arte Poética, donde, tal como La Metamorfosis, nos brinda una o varias maravillosas metáforas.
José Ortega y Gasset, en La Deshumanización del Arte, nos habla de la metáfora como "Una caña de pescar, que no pesca, pero que nos ayuda a pescar" (2)
Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.
.
A decir verdad me costó no relacionar el Río de Borges con la Caña de pescar de Ortega y Gasset. En efecto, tienen relación, ya que este Río de Tiempo esta usado metafóricamente para lograr dejar a un lector satisfecho. Ahora bien me gustaría detenerme en lo siguiente:
A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.
Es fácil hablar del Narcisismo al respecto, pero no creo que haya sido esa la intención de Borges, sino más bien hago hincapié en "el arte como nuestro espejo". Ortega y Gasset, frente a la concepción de arte nos dice: El arte es algo íntimamente ligado con el hombre, con el ser humano. Y como es algo que diferencia al hombre de la flora y la fauna, no carece de cierta trascendencia de la que las demás criaturas carecen. El ser humano es el único ser que puede mirar más allá de su horizonte periférico, imaginar el cielo y el infierno, dar un sentido hasta trascendental a la vida, a la existencia, al universo. Y los mediadores entre la vida existencial y la vida trascendental siempre han sido los filósofos y los artistas.
Entonces como "El ser humano es el único ser que puede mirar más allá de su horizonte periférico" es apropiado lo que dice Borges acerca de que el arte es nuestro espejo que nos revela la realidad del hombre.
En Arte Poética , libro que recoge las seis conferencias que dio Borges en la Universidad de Harvard, se lee:
"El poeta argentino Lugones, allá por el año 1909, escribió que creía que los poetas usaban siempre las mismas metáforas... También dijo, en el prólogo de un libro llamado Lunario sentimental, que toda palabra es una metáfora muerta. Esta afirmación es, desde luego, una metáfora".
Borges cita a Lugones y suscribe las palabras del poeta. Para Borges, como para Lugones, toda palabra es una metáfora muerta. Esta condición de la palabra, no obliga a Borges a vituperar el lenguaje. Según el argentino, el poeta busca devolverle a las palabras el encanto originario. Más modesto que el filósofo, el poeta aspira a provocar emociones con las palabras-metáforas. Si para Nietzsche el olvido de la condición metafórica de la palabra trae la ruina moral, para Borges, en cambio, la experiencia del poeta con la metáfora-palabra lo libra del tedio y le entrega la belleza del mundo.
Borges cree que el lenguaje es menos un instrumento de conocimiento que un feliz vehículo para la experiencia poética.
(1) Borges, J. L. 2001. Arte poética, Ed. Crítica: Barcelona
(2) Wolfang Kayser la resume en "Flor Literaria", como figura de la literatura
Jean Pierre Frederick at 5:21 PM

Goethe: Naturaleza como Paradigma hacia el Arte
"Dos almas ¡ay de mí!, imperan en mi pecho y cada una de la otra anhela desprenderse. Una, con apasionado amor que nunca se fatiga, como con garras de acero a lo terreno se aferra; la otra a trascender las nieblas terrestres aspira, buscando reinos afines y de más alta estirpe. (...) Devuélveme el impulso sin mesura, la dicha dolorosa en lo profundo, la fuerza de odio y el poder de amor, ¡Devuélveme otra vez mi juventud. "
"Puedo prometer ser sincero pero no imparcial."
Johann Wolfgang von Goethe
A pesar que logré redactar a Goethe antes que a Borges no dejo en desmedro al autor de Fausto. Del poeta argentino me encontré con distintas perspectivas, no obstante con Goethe fue difícil hallar una mirada externa o al menos diferenciada de la mía. En esta búsqueda me encontré con Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling, quien iba siempre a la vanguardia en lo que respecta a la naturaleza como paradigma para comprender el Arte.
Los textos de Schelling se van refiriendo a la misma fuerza de toda la Naturaleza, al espíritu y alma que vivifica todo lo que está vivo. El artista romántico que Schelling está fundamentando, sólo tiene que dejarse llevar de esa fuerza. (1)
Quisiera resaltar la importancia que tiene,a la hora de saber mirar una obra de arte, la Concepción espacial de la que parte el artista. Quiero decir que es necesario para acabar de entender una obra artística, considerar la reflexión y análisis que hace de la Realidad porque "toda estética manifiesta una visión del mundo y, por tanto, una determinada concepción de la realidad" ( Chantal Maillard, La sabiduría como estética: China: Confucionismo, taoismo y budismo, pág. 62). La cita no es de ornamentación, quiere ser invitación a realizar algo que el budismo y el taoismo han logrado : "el eterno proceso como ley suprema del universo y la condición efímera de todo lo que existe"
La escultura a la conquista científico técnica del espacio. Frente a lo anterior Heidegger levanta este interrogante en la pág. 49 del texto "El Arte y el Espacio": "¿Pertenece el espacio a los fenómenos primarios ante cuya presencia sobreviene a los hombres, en palabras de Goethe, una especie de miedo que llega a la angustia?". En esta afirmación de Goethe encuentro un punto de conexión con la filosofía de Heidegger, al subrayar que sólo si se llega a una situación de angustia, aparece el ser. Heidegger, en el texto citado, se hace la pregunta ¿Y qué sería del vacío del espacio? Y va contestando que el vacío aparece como falta del espacio y hueco. Y añade que, sin embargo, el vacío no es nada. Tampoco es una falta. En la materialización plástica juega el vacío como un acto fundante que busca forjar lugares". Pone por ejemplo la estatua como establecedora de lugares y cita una frase de Goethe: "no es siempre necesario que lo verdadero se materialice, es suficiente si revolotea como espíritu y si produce armonía: si como el sonido de las campanas palpita solidariamente por los aires"
Me gustaría hacer alusión a la frase de los Hechos de los Apóstoles: "Saulo se levantó del suelo, y con los ojos abiertos, nada veía" (Hch.9,8). Cuando al incorporarse del suelo, al que había sido arrojado por una luz sin mezcla, no vio nada en su ceguera o vio la Nada como dice el Maestro Eckhart en sus Sermones alemanes. (2)
El rechazo de las condiciones objetivas del mundo señala un proceso de ensimismamiento que
tendrá que ver mucho con la filosofía del siglo XX e incluso con la aparición del arte abstracto, simbólica necesaria y de un nuevo nacimiento a un conocimiento de verdad " (Er, o.c. Pág. 133). Haciendo el análisis del temor como raíz de la creación artística de los primitivos, lo podemos trasladar al impulso de abstracción en el hombre, como la única posibilidad de reposo ante un panorama cósmico amenazador. (Edipo y Borges experimentaron este ensimismamiento, literalmente con sus cegueras). Dicha actitud conduce inexorablemente a un aislamiento que va unido a un proceso de exclusión de la representación del espacio. El hombre primitivo siente necesidad de separarse de esa naturaleza hostil, por ello la obra de arte se coloca de forma autónoma frente a la naturaleza.
Si el vacío lo analogamos con algo más inasible y espiritual, la naturaleza sería la portadora de los valores del arte, es decir, lo vehicula hacia nosotros. El genio del artista que con su escultura crea el espacio, como quiere Heidegger, está ínsito en la misma naturaleza portadora del espíritu de la obra de arte.
La manifestación total de lo absoluto es el universo, que es el organismo más perfecto y, a la vez, la más perfecta obra de arte en su propia Naturaleza. Schelling lo ha expresado bellamente así: "La naturaleza es el espíritu visible, y el espíritu es la naturaleza invisible" Esto esta en absoluto acuerdo con la obra literaria de Johann Wolfgang von Goethe.
(1) "Interpretación crítica de Alfonso Castaño Piñán" en Pág. 33 de " La relación del arte con la naturaleza" F. Schelling. R.B.A 1985.
(2)Ahora puedo comprender los versos de Rilke: "Detrás de la última palabra, está lo que no se puede decir".
Jean Pierre Frederick at 4:44 PM