Monday, July 31, 2006
Kafka en el absurdo del Mundo
Ich bin Ende oder Anfang.(1)
Franz Kafka.
Alrededor de 1910 comienza e extenderse por Alemania una nueva manera de asumir el arte y el mundo. Una visión que tuvo como punto de partida la pintura. Nos referimos al expresionismo, movimiento que germina como reacción frente al naturalismo y el impresionismo, que se preocupaban principalmente de la representación realista de la existencia, el nuevo movimiento tenía por objeto la expresión o representación de los sentimientos, experiencias y reacciones interiores del artista o escritor. El expresionismo literario asume como fuente nutricia la palabra descarnada y delirante de Franz Kafka.
Uno de los puntos de los cuales se basan los expresionistas para el propósito creativo se encuentra la crisis de los valores individuales y colectivos del hombre moderno y de su vinculación con su entorno, prueba de ello es su asfixiante obra La Metamorfosis (Die Verwandlung) escrita en 1912. En la obra de Kafka se conjetura la borrasca y la angustia. Pocos como él han expresado la incongruencia de la vida diaria. Atraído por la metafísica y lo onírico, a la vez que por los elementos más realistas, Kafka escribió sobre el desánimo del hombre ante el absurdo del mundo. Ese mismo desaliento que él sufrió durante su corta y penosa vida.
La obra de Kafka representa el contrasentido de una indagación que ya ostenta su objeto, pero que deambula en pos de una justificación. Quien lee a Kafka le paraliza irremediablemente el sentimiento de que ya toda esperanza en vana, de que estamos condenados a vivir en ese estado de desesperación individual y colectiva y a esforzarnos inútilmente a reencontrar la situación explicable o justificada del mundo. El checo ve en la ruptura consumada la condición fundamental de la existencia y rastrea en todas las relaciones de la vida la herida que nunca sana.
Kafka es el genio que puedo reunir en unos pocos libros bajo el cobijo de sombríos símbolos la totalidad de la tragedia humana, (símbolos que tampoco seducen a Jorge Luis Borges, según lo próximo). Desnuda impúdicamente la desesperación vital del hombre moderno, su búsqueda y su interrogación sin respuesta, su obsesión por algo que tal vez carezca de sentido, pero que quizá le permita intuir una señal de Dios, su nostalgia y su miedo, su sentimiento de culpabilidad y su inquietud. El hombre de Kafka es siempre un ente lejano e irreal, una víctima del misterio inextricable, sin firmeza metafísica alguna, a pesar de su siempre activa inquisición religiosa.
La obra de Kafka es un documento de la desolación, de un nihilismo llevado a las más extremas consecuencias, y, a la vez, expresión de una experiencia portentosamente directa del misterio de la existencia humana. Kafka, por decirlo de alguna manera, llena de sí mismo un lenguaje en apariencia impersonal y solemne. Las negaciones atormentadas procrean un estilo personalísimo, que hace de su autor uno de los mayores artistas de la prosa alemana y uno de los grandes moralistas modernos
Puedo concluir que la historia no se trata sólo de una historia de un hombre mutante, sino que trata de la soledad y de la incomprensión de las personas. Todo el libro es una gran metáfora de ello, y por eso, porque toda persona alguna vez se ha sentido así ante su entorno, es por lo que su lectura te llega a traspasar el alma y te crea un estado de turbación absoluto (Ortega y Gasset habla de la función metafórica mas abajo en la aplicación a Borges). La coraza de Gregorio es aquella que más de una vez, todos nos ponemos. Es algo demasiado humano para sentirnos indiferentes.
Igual creo que el lector debe crear su propia interpretación, eso sí, atendiendo a ciertas claves que el mismo escritor dejó impresas entre la propia historia y que pueden ayudar a entender y comprender. Una vez hayamos llegado al corazón de la obra nos daremos cuenta de que ésta va creando en el lector una sensación de angustia y de incomprensión con su narración
Ningún escritor en alemán ha desplegado un influjo tan sorprendente en la novela contemporánea como el escritor checo Franz Kafka. Sus novelas así como sus pródigas narraciones brindan un fascinante arreglo de cuentas con un mundo torcido, desquiciado y recóndito, atrapado por la falta de fe y de dirección. A más de 80 años de su muerte, Kafka parece seguir teniendo una vigencia terrible, ya que “Kafka sabe que el valor fundamental de un ser humano es su dignidad, la peor agresión, la humillación y la más degradante, la pobreza. Él se sabe formando parte de esa humanidad agredida, de los humillados y ofendidos de la tierra, en donde la humillación es cotidiana de cada día y de cada hora” (LOMBARDI. 1997:292). El hombre moderno parece continuar su vieja tarea de autodestruirse, de mantenerse condenado a las más horrendas miserias humanas y a la progresiva cosificación de la sensibilidad. El hombre moderno continúa llenando este mundo de Gregorios.Jean Pierre Frederick at 9:08 PM
MARXIANOS!!!!
PLEASE NO FUMARX!!!!
Jean Pierre Frederick at 6:04 PM